SOMOS LO QUE COMEMOS






Desde la primer infancia a los hijos les inculcarnos ignorantemente hábitos deletéreos para la salud y bienestar, especialmente dándoles malos alimentos; enseñándoles a vivir para comer, en vez de enseñarles a comer para vivir; enseñándoles a mirar más las cosas que placen al ojo que a las que son de utilidad, inculcándoles gusto por los manjares muy sazonados, que sólo sirven para despertar la naturaleza pasional en grado superlativo.

Supongamos un constructor que tratara de edificar una casa empleando vigas viejas, ladrillos usados y desechos de toda suerte, para vivir en ella. ¿Nos sorprenderíamos después al ver que la casa se venía abajo y lo aplastaba? Al contrario, nos sorprenderíamos más bien de que no sucediera así, y cuando ocurriera la catástrofe diríamos que él mismo se había buscado la muerte. Así sucede con nosotros cuando empleamos análogos métodos y reconstruimos nuestros cuerpos empleando cualquier clase de materiales, sin considerar si son adecuados o no; no nos podernos quejar más que de nosotros mismos al ver sus malos resultados.

***Un importante material en la Construcción Celular es el PXP 


 
La enfermedad, la decrepitud y la decadencia son efectos de causas 
que en su mayor parte pudieron haberse evitado dedicándoles una ínfima parte de la meditación que prestamos a las mil y una cositas de menor importancia. Trataremos de evitar las causas subyacentes que producen esos desastrosos efectos, con comida mas natural, cruda y aprovechando el poder que tienen los jugos, las semillas con alta proteína vegetal y aceites esenciales. 

Con cariño tu amigo Rafael



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